LA MÁQUINA

MAQUINA-PERSONA:

La máquina-persona rebusca con sus dedos en su cuerpo, encuentra lo que estaba buscando: el origen de sus preocupaciones. Arranca y tira al suelo este origen. Ahora es feliz. No tiene nada de qué preocuparse. Pero ha olvidado algo, se trata de un asunto importante. De nuevo su rostro se tuerce. Acude a la librería, allí están los discos de relajación. Se coloca un compacto en la tripa. Suena una música dulce. Recuerda lo que había olvidado, Sí, había olvidado que tenía hambre, acude al frigorífico y engulle todos los restos. El disco se atasca. Tiene miedo a que las preocupaciones comiencen de nuevo. La máquina camina nerviosa de un lado a otro. No sabe qué hacer, no tiene ni idea sobre la decisión a tomar. Se acerca al origen de sus preocupaciones que yace en el suelo. Es un viejo y maltrecho corazón de hojalata de los que hay que dar cuerda para que funcionen. Le da cuerda. El corazón suena de manera arrítmica, pero suena. Se lo coloca en la muñeca como si fuera un reloj. La máquina-persona no puede evitar llorar.

(Pieza seleccionada en colección gaviotas de azogue, premio extraordianario monoteatro “Garzón Céspedes”)

(ver todas las obras seleccionadas)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s